miércoles, 12 de junio de 2019




      NUESTRO CUERPO HABLA
             Marta Campillo

     Vivimos en un cuerpo al que nos acostumbramos a utilizar y atender como parte de lo cotidiano, cubriendo las necesidades esenciales para mantener la vida, como comer, dormir, o hacer ejercicio. Por mucho tiempo nuestro cuerpo crece, se desarrolla y nos va permitiendo no estar tan pendiente de lo que necesita, nos podemos desvelar más, retrasar las horas de comida o comer, lo que conocemos como comida chatarra. Sin embargo, entre menos abuso tengamos y más cuidado con el desarrollo de nuestra fuerza física y de los cuidados para mantenernos bien, mejor nos va en la vejez.
      En algunos momentos de la vida nuestro cuerpo nos da señales de que algo no está bien, nos duele la cabeza, o no podemos dormir bien, tenemos problemas gastrointestinales o de erupciones en la piel o trastornos en la sexualidad. Esas señales, dependiendo de qué tan fuertes se presenten, nos hacen tener que parar y preguntarnos qué estamos haciendo en el manejo de nuestra vida y las relaciones que hemos creado, que nuestras emociones se han alterado y aparecen síntomas o señales en alguna parte de nuestro cuerpo.
      Cuando hay un problema con algún órgano o sistema fisiológico, la enfermedad que se produce, altera muchas cosas, el estado de ánimo, activa nuestra manera de enfrentar los problemas para resolverlos, pero desgraciadamente en algunos casos no podemos hacer que la enfermedad desaparezca físicamente o que se controle rápidamente, lo que sí podemos lograr es decidir el manejo y la respuesta que damos ante el dolor y la tristeza.  La enfermedad es un gran reto que nos demanda creatividad y tranquilidad para lograr encontrar maneras de vivir con los problemas físicos y no volverlos también problemas emocionales.
      Existen otras veces en que nuestro cuerpo nos manda señales avisándonos de que existe un problema en nuestra vida que no estaos atendiendo, por ejemplo, si una persona siente que su respuesta sexual se altera y no se excita, tal vez tenga que revisar como está la relación con su pareja. Si una persona tiene un salpullido que loe enrojece la cara, tal vez hay alguna situación que la está estresando o angustiando, en las relaciones con otras personas o en lo que tienen que enfrentar como sería un examen difícil o una entrevista de trabajo, o algo para lo que no se siente preparado. Así, las situaciones difíciles en la vida nos producen emociones fuertes y éstas pasan a ser parte de las señales que tenemos que reconocer y entender con que se relacionan para poder resolver lo que tengamos que enfrentar, aun que sea un problema fuerte o que nos cueste trabajo.  
       Podemos decir que vivimos lo que hacemos y lo que nos ocurre con todo lo que somos, incluyendo a nuestro cuerpo. Si aprendemos a escucharlo, podremos descifrar lo que nos quiere decir con las señales que nos manda, o entender con que se relaciona el problema que se nos está presentando en el cuerpo antes de que lo hayamos notado y nos hayamos puesto a pensar como tenemos que cambiar.
      Muchas veces nuestra respuesta a situaciones de trauma emocional, se hace presente cuando el cuerpo nos protege, lo que sentimos en ese momento de angustia lo ignoramos o cambiamos, por ejemplo, alguien herido puede no sentir el dolor si está tratando de rescatar a otra persona. Siempre damos una respuesta al trauma emocional, aunque en ese momento no sea percibida.
      Nuestro cuerpo es nuestro aliado para ayudarnos a manejar o responder a situaciones difíciles o de estrés, al mostrarnos señales de angustia que necesitaos respirar y soltar para calmarnos. Escucha lo que tu cuerpo de dice pues te puede mostrar un camino en el que necesitar entender para poder ser creativo y crecer.
     
     
     
     

jueves, 30 de mayo de 2019



   
CAMBIA TODO CAMBIA
     Marta Campillo

    La vida es interacción perpetua, respiramos continuamente, digerimos muchas cosas y reponemos muchas células del cuerpo como el cabello y los glóbulos rojos. El procedo de mantener la vida es justamente un proceso de metabolizar y transformar. Esto es más claro en lo fisiológico, aunque muchos mecanismos son imperceptibles comúnmente para nuestra conciencia y las emociones.
    En lo emocional, aprendemos al hacer, al experimentar y al interactuar con otras personas, así se hace necesario poder organizar lo que hemos vivido, para entenderlo y decidir y si lo que hicimos lo consideramos, bueno para nuestra vida o no. En el ir y venir entre actuar y reflexionar y organizar lo aprendido, vamos formando el conocimiento de quienes somos, y podemos ir decidiendo nuestra identidad preferida.
    A través de los años, estamos en continua transformación, aprendiendo, enfrentando y cambiando la manera de ver y de actuar, aunque no lo hagamos tan explícitamente. Durante este devenir requerimos sintetizar y tomar una posición de vida, de lo que queremos y valoramos para poder entender, esos problemas que no sabemos cómo manejar y que nos hacen sufrir. Parecería que lo que tenemos más a la mano de la experiencia cotidiana, predomina en lo que pensamos y nos causa una especia de eclipse, el que oculta que estamos aprendiendo y cambiando continuamente. Para poder afrontar los problemas, tenemos que separarnos y mirar de lejos a la experiencia, para identificar como actúa el problema, cuáles son los efectos del mismo que nos problematizan la vida y que cosas que hacemos que ayudan a que se mantenga el problema presente en la vida. Reconocer ese vaivén entre aprender     y reconocer lo vivido, es útil y necesario para poder tomar decisiones y cambiar.
     A lo largo de la vida vamos aculando sabiduría y conocimiento sobre nosotros mismos. Algunos de estos saberes, se vuelven cotidianos y familiares, conocemos lo que se nos facilita, o muestras habilidades. Hay momentos de dificultades en los cuales, tenemos que innovar, que crear y descubrir otra manera de la que hemos venido usando para vencer retos previamente.
     Algo muy fundamental es el reconocer aquello que nos motiva y nos inspira a seguir adelante. Aquello a lo que le damos valor puesto que, eso es algo que le da sentido a nuestra vida y nos anima a luchar para resolver lo que enfrentamos, a resistir los problemas graves, como la enfermedad, y así podremos afirmar nuestros proyectos de vida.
     Aprender a cambiar es el arte de ser flexibles y de aceptar que el cambio es inevitable. Cambia nuestra fisionomía y fisiología. Muchas veces hay cambios en las relaciones cercanas o enfrentarnos pérdidas de seres queridos y de familiares. Y en esos momentos es donde tenemos que recurrir a nuestros saberes acumulados y guardados en la experiencia vivida, para resolver y seguir adelante. El cambio abre múltiples oportunidades. Por un lado, nos obliga a dejar lo que estábamos haciendo anteriormente y también a descubrir nuevas maneras de ser o de pensar. Así las épocas de crisis, son momentos de transición, de reflexión y de búsqueda de nuevos intereses o propósitos.  
     El movimiento que se da en la naturaleza, con tantos cambios visibles y muchísimos imperceptibles en las relaciones entre especies y medio ambiente, también nosotros somos parte de esos cambios y muchas veces promotores de efectos negativos sobre la naturaleza. Reconocerlo es lo que nos permite pasar a tomar responsabilidad de lo que hacemos como sociedad. Y darnos cuenta de lo que hacemos al vivir, nos da la posibilidad de aprender, crecer y cambiar con el entusiasmo de lograr disfrutar de vivir cambiando.

martes, 30 de abril de 2019


     
EL CORAZÓN DE LO QUE VALORO EN LA VIDA
   Marta Campillo

     A lo largo de la vida vamos definiendo algunas ideas y preferencias a las que le damos un valor central para nuestra vida, y esto nos inspira a llevar a cabo acciones, nos impulsa a lograr metas., nos da la energía para perseverar más allá de las adversidades. Por ejemplo, el amor por la familia, el sentido de justicia, el valor de igualdad, el respecto a los demás, el cuidado de la salud y la vida. Por lo que hacer visible eso a lo que le damos valor y que nos da sustento para vivir es una parte fundamental durante la Terapia Narrativa.
    Muchas de las cosas que valoramos, se han ido volviendo parte de nuestra identidad, son intrínsecas a las posiciones que tomamos al decidir la vida.  Esto es, ante algún conflicto o coyuntura de vida, cuando se decide lo que vamos a hacer, lo hacemos m priorizando aquello a lo que le damos valor. Ahí tomamos una decisión de lo que es importante y le damos un significado especial y eso nos permite resolver o cambiar la vida.
     Un ejemplo es la respuesta ante la enfermedad, como en la diabetes, en la que, para poder dar una respuesta de cambio de hábitos alimenticios, de ejercicio y de cuidado emocional, se necesita para lograr realizar esos cambios, darnos cuenta de lo que valoramos de la vida y la salud. Cuando se quiere vivir por amor a las personas que dependen de nosotros. Ese amor nos impulsa a cuidarnos, a hacer todo lo necesario para afrontar todo lo que demande el modificar hábitos para estar bien.
     Muchas veces el poder saber y reconocer aquello que nos mueve, lo que nos importa juega in papel muy importante para que podamos entender lo que hacemos, por ejemplo, hacer grandes sacrificios para ayudar a otros, esforzarnos en la vida por lograr metas, resistir tratamiento complejos y dolorosos para sobrevivir o en otros casos tiene también que ver con la respuesta de dolor o conmoción emocional y creación de síntomas complejos, cuando lo que nos ocurrió ofende profundamente nuestro sentido de lo que nos es muy preciado. Así tener preguntas que iluminen las razones de lo que explica la respuesta que damos a las ofensas, es indispensable en la terapia y es una de las ideas de Michael White, con la cual al buscar lo ausente pero implícito, se están develando las razones de lo que explica la respuesta al dolor que va en contra de lo que la persona considera valioso para su vida.
   El trabajo con aquello que las personas valoran, como eso que las inspira y las mantiene motivadas en la vida, es muy importante pues cambia la explicación que la persona se da acerca de sus motivaciones y de su proceder. Cuando la persona identifica lo que es importante para su vida, reconoce el significado y la importancia queso tiene. Por ejemplo, si se enfrenta una enfermedad como el cáncer, en la cual el miedo y la depresión pueden ser respuestas a la amenaza de la vida y las dificultades del tratamiento, es muy importante identificar con la el papel que juego para la sobrevivencia, aquello que la persona valora, como el amor por los hijos o la familia, que pueden generar entereza y una manera de luchar por estar bien más allá de a enfermedad. Por ejemplo, en el caso de enfrentar el duelo por la pérdida de un hijo o familiar, cuando se recupera el amor que se creó en la relación y ese recuerdo de la importancia de la relación, y el poder revivir todo lo que la persona ausente aporto a lo que somos, a formarnos o a relacionarse con nosotros la huella que nos dejó de amor y de enseñanzas, eso nos da un territorio o un piso de consuelo para poder mantener viva la relación más allá de la ausencia física y llevarla o llevarlo en el corazón.

      El corazón de lo que valoro en la vida, es una metáfora que nos permite identificar lo más preciado, lo que hemos aprendido a tener como parte de las cosas que le dan sentido a lo que hacemos y desde donde miramos lo que hacemos. Así el trabajo para hacer visibles esas cosas tan preciadas ayuda a que las personas utilizando lo que valoran, logren aquello que desean para su vida, y venzan a los problemas o encuentren maneras de resolverlos. 

viernes, 12 de abril de 2019




   
¿QUE ES LA TERAPIA NARRATIVA?
     Marta Campillo

        Al vivir actuamos e interactuamos y tenemos experiencias que necesitan ser organizadas para darles sentido, así podemos armar una historia y analizarla para decidir, si eso que vivimos, nos gusta, va con lo queremos y de esa manera poder catalogarlo como algo valioso, que nos gusta o no, a en ese proceso tomamos decisiones que van conformando la idea de quienes somos, esto es, de nuestra identidad.
      No todo lo que vivimos queda relatado y organizado, como parte de nuestra historia, mucho de lo vivido se queda guardado sin ser relatado, pero está ahí como recuerdo. En muchas ocasiones, cuando se requiere encontrar conexiones entre significados, eventos o experiencias, hay que preguntar por ese cúmulo de conocimientos de vida acumulados que han estafo guardados, y que conforman la riqueza de los aprendizajes previos.
     Nuestra vida, es variada y múltiple, puesto que continuamente estamos interactuando con otras personas, en diferentes contextos y también con nosotros mismos. He aquí, que la razón de que nuestra historia no sea una sola, sino que creamos y formamos muchas maneras de entendernos, cada una con un sentido o trama, por ejemplo, nuestra historia de ser hija o hijo, papá o mamá, hermana, maestra, o amiga y así con todas las relaciones en las que interactuamos. Dentro de todas esas historias formadas en las relaciones e interacciones con las demás personas, lo más relevante para nosotros lo incorporamos a lo que consideramos nuestro, a nuestra identidad.
     Cuando una persona, no entiende cómo resolver un problema que se presenta en su vida, se ha armado una historia con una mirada en la cual predomina el problema, con ideas, emociones o relaciones que no le permiten a la persona desarrollar otras alternativas e implementar otras soluciones para cambiar. Así la persona le da vueltas a lo que le sucede, sin poder salirse de la historia dominada por el problema.
     Al comenzar a revisar aquello que le preocupa, lo que quisiera resolver para poder cambiar, hay que seguir un proceso en el cual las preguntas que se le hacen a la persona permiten que se pueda visualizar, los efectos que el problema tiene en su vida,  las ideas que lo mantienen,  como ha tratado de solucionarlo y  lo que ese problema vulnera o lastima de lo que la persona considera más  preciado, aquello a lo que le da valor. Son preguntas en las cuales se pone o sitúa al problema como si estuviera fuera de la experiencia de la persona. Por ejemplo, como si fuera un objeto activo, esto es, preguntando ¿Cómo es que el problema se presenta en tu vida?  Así, las preguntas que separan al problema de la persona permiten comenzar a visualizar las estrategias del problema utiliza para mantenerse en la vida de la persona, esto es, se podrá descubrir como hace el problema para fastidiarle la vida, qué ideas utiliza para convencerlo de no cambiar, etc.
     Además, el poner el problema fuera de la identidad de la persona, la libera para poder realizar esa exploración de la influencia del problema y poder comenzar a descubrir los nudos o conflictos que produce el mismo y que no permiten descubrir como modificarlo y lo atrapan. Una manera es desarmando las ideas que sostienen a la historia del problema, para lo cual, se tiene que pensar que las ideas nos ponen en una posición, no son cierta solo so creencias pero que éstas se pueden alterar, cuando comprendemos como el creerlas o pensar de esa manera nos afecta y no nos permite ni entender que nos pasa ni resolverlo.
      Durante esta reconstrucción de la  historia del problema también se van haciendo  conexiones nuevas y  se hace emerger aquello que la persona considera preciado o muy valioso, puesto que eso a lo que le damos valor nos  motiva, nos ayuda a lograr o realizar grandes sacrificios o lo que necesitemos para lograr cambiar, por ejemplo, el amor de un hijo cuando se enfrenta una enfermedad tan grave como el cáncer, o el amor por el cuidado de un familiar enfermo, lo la motivación para esforzarse por lograr un reto complicado en el estudio o trabajo para poder dar estabilidad a la familia.
      La Terapia Narrativa al centrarse en la persona, en su experiencia vivida y en lo que ella sabe de sí misma, activa las capacidades de creación de nuevos significados y de una nueva visión que contemple ese conocimiento que ahora tiene de su vida, de lo que valora y de como tomar decisiones que fortalezcan su imagen de lo que quiere ser en la vida o sea identidad preferida. Lo cual le dará la  posibilidad de reconocerse  en las posibilidades de resol ver los problemas y articular aquellas metas, sueños y deseos que hagan que viva siendo la mejor persona que pueda ser, valorándose a sí misma y todas las relaciones que mantiene.

viernes, 8 de marzo de 2019


     
POEMA DIA DE LA MUJER
     MARTA CAMPILLO

ERES COMO UNA BELLA MONARCA

QUE ZURCA LOS CIELOS DEL CONTINENTE
SIGUIENDO SUS SABERES
PARA LLEGAR A SU DESTINO

ERES UNA ALEACION DE FUERZA Y DE PASIÓN
QUE TE SOSTIENE ANTE LO ADVERSO
MATERIALIZANDO LO QUE TE INSPIRA
PATA SER

ESTAS PRESENTE VOZ Y ACCION
EN EL INSTANTE EN EL QUE LA INJUSTICIA
OPRIME Y EL DESAMPARO
DESMORALIZA

ERES LA ESPERANZA QUE ENCARNA
EN EL CREAR LA ILUSION PARA VIVIR
PARA QUE EL LENGUAJE COTIDIANO
SEA LA GENEROSIDAD

VUELAS ALTO PARA 
NO SUCUMBIR ANTE LO ABSURDO 
PARA CONSERVAR LO PRECIADO
QUE MANTIENE LO SAGRADO DE LA VIDA

miércoles, 6 de marzo de 2019

 


¡¡¡¡AMOR SIN LIMITES, MI MASCOTA!!!!
    Marta Campillo

     Las personas que cuidan, dar de cometer, educan y juegan con una mascota, descubren una relación en la cual el cariño fluye, el juego y la risa se hacen parte de un espacio de felicidad donde se da el amor sin límites, así es relación con su mascota.
     Una pequeña mascota, que llega a nuestra vida, no espera nada más que atención, cariño, y nos da todo lo que es capaz de dar con su presencia, y pareciera que somos el centro de su existencia y no se nos pide ningún requisito para ser queridos, solo darles alimento y atención. Cuando llegamos a la casa salta, ladra o maúlla o nos llama de alguna manera y se convierte en una parte de nuestra vida, nos acompaña, nos hace gracias, sin hablar nos habla y nos conoce, cuando estamos tristes se acerca y nos lame, cuando estamos alegres está dispuesto a corretear y jugar, se vuelve una compañía imprescindible.  
     EL cariño incondicional, alimenta nuestras necesidades como seres vivos, al experimentar la felicidad de la compañía del perrito, gatito o cotorrito o cualquier otra mascota, nos sentimos que nos pertenece, que no tenemos que cumplir  ningún requisito para que nos quieran; no tenemos que ser guapos o bellas, o no ve si estamos gordos o flacos, no tenemos que ser muy simpáticos y hablar de temas especiales, solo tenemos que estar abiertos a interactuar, a jugar, a acariciar, para darnos con creces todo el cariño que pueda darnos.
      Si le preguntamos a una persona que tenga a un perro de mascota: ¿Qué te motivó a tener un perro como mascota? Muchas dirían que les gustan los perros, y que escogieron a ese perro porque les gustó su tamaño, o sus características, o su pelo y forma, o que es grande, o fuerte, pero, sobre todo, la manera en que pueden interactuar con el perrito o la perita.
      Las personas se sienten acompañadas, protegidas, queridas de una manera especial, sienten que su mascota detecta sus sentimientos y sus estados físicos, que cuando están enfermas o tristes no se separan y están muy cercanos. Aprenden a disfrutar lo que la persona disfruta, ya sea algo de comer o alguna actividad. La cercanía con la mascota trae felicidad y es un deleite para los dos, dueño y mascota.
      Despliegan en un lenguaje no verbal su cariño y cercanía con la persona que los cuida y quiere. A su manera la mascota muestra los sentimientos por su amo o ama, lo espera a que llegue, no come bien si no lo/la ve, se alegra cuando por fin regresa la persona y pueden estar juntos, ladra cuando está solo como llamando a su amo.
      Así uno escoja a un pajarito, cotorrito o tortuguita, el cuidado, el interés en lo que aprende o hace, el disfrutar de la compañía y de su belleza, hacen de la relación con la mascota una relación única, de un amor especial de reciprocidad profunda que no se encuentra fácilmente con otras personas, aunque debería ser así de fácil pero no lo es como con las mascotas.
      Que pasa cuando el tiempo de vida se les acaba, o la enfermedad es de tal grado que hay que tomar decisiones difíciles de terminar su vida, su perdida nos produce un duelo, igual que cuando perdemos a una persona amada, su ausencia nos produce tristeza y soledad que puede llegar a depresión. En esos momentos hay que abordar esa pérdida haciendo honor a la memoria de es a mascota. Primero hay que reconocer todo lo que nos dio, los momentos dichosos que pasamos, eso que creaba en nuestra vida y eso que nos hacía felices.       
     Luego hay que recordar los momentos dolorosos de su partida para expresarle aquello que se nos quedó como culpa o algo de lo que nos tengamos que arrepentir y luego hay que pedirle ayuda para poder vivir siendo la persona que lo crio, que lo cuidó, la persona que interactuó con su mascota. De tal manera que tengamos acceso a todos esos recuerdos maravillosos de compañía y felicidad. Para poder identificar eso que aprendimos de criar, cuidar y jugar con un ser vivo que dependió de nosotros y que nos enseñó una parte de nuestra forma de ser, que no se hubiera hecho visible sin su presencia. Aprendimos una manera de ser, de dar de cuidar, de ser para el otro, y de disfrutar la vida de una manera especial.
     Tener una mascota es un privilegio y haber disfrutado de su compañía, sus caricias, maneras especiales de comunicarse y de jugar nos ha hacho las personas que ahora somos, así por siempre podremos disfrutar de haber tenido esa oportunidad y de haber recibido tanto cariño incondicional y tan especial. Por lo tanto ese cariño puede llenar nuestro recuerdo de esa mascota para agradecerle su presencia en nuestra vida.




     

lunes, 28 de enero de 2019

   

   NI NI

      Marta Campillo

    A través de a vida hay muchas ocasiones o momentos de transición, de cambio en la vida que generan una sensación de estar perdidos, desorientados, de no saber que queremos hacer con la nuestra vida, lo cual puede ocurrir ante los grandes cambios de etapa en la vida. Desde muy pequeños hemos estado sujetos a horarios determinados por calendarios organizados por la escuela, si lo pensamos bien, desde muy pequeños primero nos inscribieron al kínder o preescolar, después a loa primaria y a la secundaria, puede ser que se comience a trabajar después de la secundaria, pero realmente, es hasta después de la preparatoria donde tal vez hay grandes cambios, tal vez de escuela o de ciudad y ahí comienzan nuevas experiencias de vida. Es cuando terminamos la carrera que comienza la sensación de preguntarnos “¿y ahora que hago, a qué me dedico?”  si no se engarza la terminación de la carrera con un plan de trabajo o de estudios avanzados, de pronto pareciera que no podemos auto organizarnos más allá de la organización externa y ahora comienzan las demandas de autonomía económica y emocional. Esta época se convierte en verdaderamente estresante sino se tiene una visión de que es una etapa en la que hay que desarrollar un proyecto que conlleve a un camino de búsqueda de trabajo o de actividades productivas.
      No es únicamente en esos momentos de terminación de la escuela en la que surge que la sensación de estar fuera de proyecto, o de planificación futura, o de un camino en el que se vea claramente el rumbo. La sensación de que nos hemos quedado sin programa puede surgir siempre que se termine una rutina o quehacer o trabajo organizado que hayamos realizado por algún tiempo. Pareciera que la mejor respuesta es que aprendiéramos a cambiar de situaciones y estar dispuesto a generar las alternativas para que eso que vamos a querer realizar o desempeñar sea de nuestro agrado, exige gran flexibilidad.
      En el mundo moderno la posibilidad de conseguir trabajo en el campo que se estudió, muchas veces no es probable, hay gran escases de empleos, por lo tanto, la presión para buscar en áreas relacionadas se incrementa y para ser muy creativo y recordar todas aquellas cosas que hayamos aprendido y nos interesen pues es posible que ahí, en ese campo si haya trabajo. Ahora incluso las universidades tienen carreras de campos combinados en los que se nutren dos áreas de aplicación que se combinan en la práctica.
      Existe un gran reto para no darse por vencido cuando de pronto no se puede lograr de manera inmediata lo planeado y deseado, como lo es, el encontrar un trabajo en lo que se pueda continuar el aprendizaje y el desarrollo. Realmente hay que vencer ese reto ampliando los horizontes, mirando esa etapa de la vida como un nuevo proyecto que requiere un pensamiento abierto, flexibilidad, mirar a todas olas posibilidades cercanas y lejanas. No descartar posibilidades antes que realmente evaluar que se necesita en capacitación y habilidades para poderlas realizar. Ante las dificultades para encontrar trabajo, se necesita dedicarles tiempo a las fuentes de información en redes sociales pues que ahora las empresas mantienen páginas para promover sus empleos y desarrollos.
      Muchas de las personas antes de entrar en el campo en el cual van a sobresalir, desarrollan muchos otros empleos, que resultan ser temporales y les dan experiencia en el trabajo, aunque no sea su campo escogido. La clave es no convertir esta dificultad en un problema personal de fracaso o de culpa sino tomarlo pensando en cómo hemos resuelto otros retos. Por ejemplo, si un trabajo requiere que sepamos nadar, pues habrá que aprender a nadar, o si requiere que sepamos otro idioma o alguna habilidad que no imaginábamos, pues hay que aprenderla y desarrollarla.
      Lo que resuelve la situación es la manera en cómo se enfrente la situación de cambio que puede implicar retos y necesidades de aprendizajes que no se habían previsto, pero que únicamente las personas que estén dispuestas a enfrentar el reto podrán resolver, crecer y conseguir las metas.