viernes, 1 de mayo de 2020


Sabiduría sobre el pánico, la preocupación y el aislamiento: historias de usuarios/as de servicios de salud mental, sobrevivientes y ex pacientes para apoyar a la comunidad en medio de la crisis del COVID-19.*
Por qué existe este documento
En estos momentos de preocupación mundial por el COVID-19 pensamos que los conocimientos que hemos adquirido a través de experiencias difíciles podrían ser útiles. Reflexionamos sobre cómo la comunidad de consumidores / sobrevivientes / ex pacientes de salud mental (c / s / e), generalmente no tienen la oportunidad de compartir su experiencia de vida, que podría ser un gran aporte para otros contextos.
La experiencia de muchas personas que han padecido de angustia mental, reflejan algo de lo que está sucediendo alrededor de COVID-19. Experiencias que podrían llamarse de “pánico” o “preocupación”, que son nuevas para gran parte del mundo, hoy pueden estar presentes en la población general, dado el aumento en el número de casos de aislamiento forzado. Muchos de los pacientes que han tenido contacto con los servicios de salud mental, han conocido un espectro de discriminación que va desde la falta de contacto social, hasta el rechazo completo, lo que no es muy diferente a lo que está sucediendo a las personas que se autoaíslan.
Por lo tanto, solicitamos a nuestra comunidad que contribuyera con sus vivencias sobre estos temas. Este documento contiene la experiencia y sabiduría de treinta personas acerca de preocupación, pánico y aislamiento. Los aportes de las personas nos conmovieron y son descripciones realmente generosas y ricas en experiencia y habilidades. 
Sentimos gran esperanza en que se pueden entender las palabras que se compartieron y esperamos que encuentren en ellas un fragmento que los inspire y reconforte.  
*Este documento fue desarrollado por usuarios/as y sobrevivientes de servicios de salud mental en Melbourne, Australia. Está basado en entrevistas a 30 usuarios/as y sobrevivientes de la psiquiatría y servicios de salud mental. Ha sido traducido al español y turco para que la invitación de compartir sabidurías pueda inspirar nuevas iniciativas en otros territorios.


Sobre cómo llevar periodos de aislamiento

Conectando con la importancia de estar en aislamiento ahora

Tuve que estar en aislamiento en el servicio de psiquiatría a la fuerza, y francamente fue aterrador    para mí. No me siento de la misma manera sobre la necesidad de aislarme por el Covid19, de hecho, no creo que me importaría si se requiriese que todas/os/es nos aisláramos en nuestras casas. No tengo certeza de porque se siente diferente. En ambos casos, la decisión no está en mis manos, entonces no puede ser solo eso. Tal vez se siente diferente porque estar en aislamiento en un servicio de salud mental se sintió tanto innecesario como abusivo. Definitivamente no mantuvo a nadie a salvo, sino que causó más daño. Pero, creo que aislarnos por el Covid19 es un paso sensato. Puede ayudar a mantenernos a todas/os/es nosotras/os/es más seguras/os/es, especialmente a muchas personas con vulnerabilidades como discapacidad o edad, y eso parece muy razonable.
Pensar en un Dios superior - cómo mi comportamiento será de más ayuda para las/os/es demás.

Gratitud

Apreciando la lentitud y la tranquilidad. Llevándome a mí mismo. ¡Me cansa el ruido, la luz y los negocios de todas formas!
estar en aislamiento en mi propia casa en un espacio seguro para mí - Tengo a mi gato adorado, Angus, mis materiales de arte, mis libros, y mi cojín favorito. Por supuesto, no todas/os/es tienen un espacio seguro en casa, o siquiera una casa.
¡Estar en aislamiento puede ser una mierda! Cuando estuve en el hospital a la fuerza, dormía o hacía arte porque era la única cosa que podía hacer para pasar mi tiempo. Por suerte en aislamiento por COVID, podemos tener la oportunidad de disfrutar de cosas que de otro modo no haríamos pero que nos gustan. Puedo incluso ver mi película favorita que me gusta ver una y otra vez, para mí es Los Hermanos Caradura, la parte que más me gusta, es todo, lo que no hay que amar, el canto, el baile... ¡ah!
Ver lo que hay de bueno en esto. Tiempo para estar con una/o/e misma/o/e para reparar. Recibir luz del sol.

Aumentar los sentimientos de agencia y elección

La peor parte de esto es el hecho de alguien diciéndote que puedes o no puedes hacer. Encontrar formas de sentir que tienes el control sobre las cosas que haces en estos tiempos puede ser contra-afirmativo, como al decidir cuándo dormir o comer, organizar objetos o muebles o hacer algo como arte o comida. Me pregunto si la gente en aislamiento por el COVID podría encontrar útil probar algo así.
Recordarse a una/o/e misma/o/e hacer algo con lo que una/o/e puede controlar y no preocuparse por lo que no tiene control.  

Mantenerse conectada/o/e en formas ingeniosas

Dependiendo de qué forzó tu aislamiento, puedes reducir el impacto. Si la causa fue perder amigas/os/ es, familia que te apoyaba, encuentra comunidad online. Eso realmente me ayudó. Teníamos cosas en común.  Siempre ten a alguien a quien contactar mañana, también porque separarse completamente de los demás lentamente te hace sentir que ya no existes. Y sí existes.
¡Ideas que podrían gustarte!
Dibujar, música, conectarse con otras/os/es a través de las redes sociales, cocinar, limpiar.
Ten cosas de comer que te gusten. Jardín, ordenar clósets, etc. Mantente ocupada/o/e haciendo lo que te gusta. Tarde en la noche cuando la gente está durmiendo y te sientes mal, mira fotos o videos divertidos. Incluso si no te anima o no puedes relajarte. Te ayudará a relajarte y a reírte. Te sentirás mejor y estarás bien.
Mantener conexión por redes sociales. baños. perro.
Distracción, leer, internet y películas, una maratón viendo tus series favoritas
(las comedias son buenas)
Llamadas telefónicas, hacer el jardín.
Documenta tu viaje. Verás cómo te cambió, cómo creciste.
Movimiento intencionado dentro de la casa como pintar paredes.
Pasatiempos, estudiar online, conectarse online con personas, voluntariado, hacer puzles, tocar la guitarra, jardinería, escribir un diario, ayudar a otros que lo necesiten, cocinar nuevos platos, y aprovechar de hacer esos trabajos que no siempre puedes hacer. Inicialmente, el aislamiento forzado de aquellos que amo fue muy difícil, pero con el tiempo he notado que se va volviendo más fácil, y   hasta puede tener beneficios. Tengo más tiempo para hacer lo que quiero cuando quiero y eso se siente bien.
Buenos libros, películas, música.
Aprender nuevas manualidades, reciclar cosas en mi casa, como ropa vieja, o cortar revistas y hacer muebles de decoupage
Ir de paseos, tomar fotos y empezar a escribir un libro.
Escribir, tejer, hacer joyería, fotografía, arte digital, hacer ropa, decoupage, cocinar y hornear, leer, meditar, yoga, estiramientos, caminar, nadar, nadar en el mar, telar, tomar notas.
Estos son algunos de los conocimientos por experiencia de un grupo selecto de personas que quisieron que el mundo los conociera. Esperamos que al leer estas cosas puedas sentirte menos solo en tus preocupaciones y experiencia de aislamiento. Algunas/os/es de nosotras/os/es visitamos estas experiencias regularmente y te respaldamos en sobrellevar que puede ser nuevo para algunas/os/es. Tal vez tengas tus propios conocimientos que puedes compartir con tu comunidad ¡Te animamos a que lo hagas! Tal vez puedes registrar las cosas que te están ayudando en este momento, no sabemos cuándo nosotras/os/es u otras/os/es podríamos apoyarnos en esa sabiduría.

Si quisieras responder de alguna manera a este proyecto, puedes enviar un correo electrónico a: narrativa@protonmail.com.
 

viernes, 24 de abril de 2020



   LA INMUNOLGÍA EMOCIONAL
       Marta Campillo

   Durante la experiencia de vivir, sin darnos cuenta, con cada interacción, en  cada vivencia,  nos vamos descubriendo. Desde los detalles pequeños como los sabores o los sonidos que probamos y escuchamos. También aprendemos a diferenciar con cada sensación, lo agradable, lo doloroso, y sobretodo aprendemos a interactuar con otras personas. Eso parecería fácil pero es una cuestión compleja que se media por los lazos afectivos y los que vamos descubriendo con las interacciones con la familia, los amigos y amigas, compañeros, maestros, y las personas que nos rodean.
     Con las múltiples relaciones que vamos teniendo, pueden suceder muchas cosas, a veces desacuerdos, otras, enojos por la posición que cada uno tiene y también aprendemos a decir lo que nos pasa, eso que nos duele o se nos hace difícil y vamos generando habilidades para negociar. Además, las situaciones negativas pueden hacer que se generen emociones de descontrol del cuerpo. Ante el reto de manejarlos, aprendemos a dejar ir el miedo, manejar el nerviosismo, el llanto o el enojo. A poder expresar, cada vez con más claridad lo que nos gusta y lo que no nos agrada. Así,  vamos entendiendo o teniendo ideas de lo que somos y vamos acumulando toda una historia de los conocimientos adquiridos al vivir.   
      Creo que podríamos contar una o muchas historias,  de cómo dejamos de llorar el día que nos dolió algo y tuvimos que soportar el dolor y calmarnos o de alguna vez que tuvimos problemas en una relación y no funcionó y aprendimos a afrontar esa pérdida y todo el dolor que se generó. O la manera en que perder a un ser amado, nos demandó todo el esfuerzo para poner en práctica las habilidades de sobrevivencia para seguir viviendo, recuperando el amor de la persona ausente y aprender a llevarlo/a en el corazón.
    Pareciera que a lo largo de vivir, ha sido muy importante todo lo que vamos acumulando de experiencia para sobreponernos, para resolver los problemas y aprender a tener calma, a pensar en lo que podemos hacer, para controlar nuestras emociones y decidir si eso es lo que queremos para nuestra vida. Nadie está exento de acumular esa riqueza, esos conocimientos, esa sabiduría que constituye lo que somos.
    Además, en la experiencia de vivir, siempre respondemos a lo que nos pasa, si es algo negativo, es un problema y podemos responder, en un primer momento, no de manera adecuada para resolver, lo cual, nos puede hacernos sufrir, y nos demanda buscar otras maneras de abordar la situación. A veces hay que cambiar las ideas o las creencias que nos bloquean; otras veces puede servirnos, el recordar lo que hicimos antes para hacer frente a otros problemas, por ejemplo, si me enfermé de niño/a y tuve que soportar el malestar, alta calentura, el sentirme mal o decaído y descubrimos entonces, que nuestro cuerpo tiene la capacidad de irnos mejorando y de curarnos. Aunque nunca hayamos resumido o hablado de lo que aprendimos para manejar el sufrimiento, está ahí, en nuestra experiencia de vida como parte de las habilidades para vivir.
      A través de vivir, vamos ganando experiencias en múltiples niveles, con cada relación, con cada problema resuelto, con cada cambio al que nos adaptamos, vamos acumulando conocimientos y cuando nuevos problemas surgen, podemos ir poniendo en práctica la experiencia acumulada, y descubrimos o creamos otras maneras de afrontar, a través de lo cual vamos ganando nuevas habilidades y conocimientos para vivir.
      Muchas veces ante problemas difíciles, como una enfermedad grave o el fallecimiento de un ser querido, o una pandemia como la actual, nos ponen una presión fuerte, que nos puede descontrolar emocionalmente, ante lo cual es necesario poner en práctica todos los cocimientos y habilidades acumulados. Así, podremos recordar la manera en la cual nos quitamos la tristeza, o el dolor que nos abrumó después de una separación, o la manera en que hemos resistido, vivir con una enfermedad crónica, todo aquello que nos ha hecho ser sobrevivientes de los problemas.
     Al vivir vamos decidiendo que hay cosas o ideas o maneras de ver la vida a las que les vamos dando un valor especial, éstas van forman parte de nuestra razón de vivir, nos motivan, nos impulsan, se convierten en razones para resistir y perseverar ante la adversidad, Cuando hay que enfrentar situaciones difíciles, eso a lo que le damos valor, y se convierte en lo que nos sostiene, aquello que nos impulsa a soportar, a no darnos por vencidos, y a encontrar soluciones aun cuando los problemas son complicados y dolorosos.
     Las habilidades de sobrevivencia están entremezclados en nuestra experiencia de vida, ahí, aunque no las hayamos nombrado o no hayan estado visibles, sin embargo, son una parte integral de lo que somos, de lo que hemos vivido y de lo que valoramos para vivir. 

miércoles, 11 de marzo de 2020




     EL ARTE DE LA CALMA
Marta campillo

    Frecuentemente escuchamos que las personas están nerviosas, alteradas y que sufren con los efectos de la ansiedad, agitación, sensación de falta de aire, temblores, presión en el pecho, o picazón en la piel, estreñimiento o trastornos intestinales, agitación o sensación interna de inquietud o problemas de sueño, en algunos casos problemas con la sexualidad como la impotencia.
    La respuesta corporal de "nervios" o angustia, generalmente tiene que ver con una respuesta de nuestro cuerpo a ciertas condiciones que consideramos dañinas o peligrosas para nosotros o que nos imaginamos que lo son. Muchas veces nuestros pensamientos no nos ayudan, puesto que reaccionamos con ideas de alarma o de preocupación, que provocan descontrol y no calma, por lo que habría que parar y preguntarse ¿Qué ayudaría a que la reacción fuera diferente? ¿Qué tendríamos que hacer diferente o dejar de hacer para controlar este problema?
     Ante la reacción de "nervios" hay varias medidas que implementar, pero antes habría que conocer como hace el problema para construir un camino de efectos que se apoderan del cuerpo y producen ideas negativas, y produce que no se activen las ideas de solución de problemas. 
      Muchas veces comienza con una idea, que produce miedo, por ejemplo, la predicción de que algo malo nos va a pasar, “me van a reprobar”, o “no voy a poder”, o “no puedo hablar en público”. Otras veces comienza por algún efecto concreto, sudoración de las manos, palpitaciones del corazón u opresión en el pecho, y al comenzar a no querer sentir eso, pues comenzamos a luchar por no sentirlo y entre más se trata de no sentirlo, más se agranda y más nos estamos vigilando, a ver como está ocurriendo en el cuerpo y más tiene el efecto de hacernos pensar que no hay manera de controlarlo y de dejar de sentirlo.
     Cuando las cosas se agrandan y el problema va ganando espacio y sus efectos están más presentes, nos vamos poniendo más y más preocupados y nerviosos, se puede producir un miedo mas generalizado que llamamos fobia. Aprender a tener control de nuestro cuerpo es el primer paso para retomar la confianza de que podemos tener control sobre lo que produce el miedo en el cuerpo. Así, pueden aprenderse diversas técnicas de relajación o de meditación, que implica respiración con el diafragma, profunda, lo más importante es que la persona al relajarse crea un efecto corporal de incompatibilidad con la tensión, en el cuerpo o se está relajado o se esta tenso, así al crear un estado de relajación se pueden revivir gradualmente imágenes de miedo o de preocupación con ausencia de producir el efecto de miedo.
      Muchas cosas ayudan a tener calma, el ejercicio, el entretenimiento, las manualidades, la lectura, la meditación y cada persona tiene su propio método de tranquilizarse, de parar de pensar en las ideas de miedo y poner su mente en un espacio diferente en el que la intranquilidad se disipa. También otras intervenciones más complejas como la hipnosis Ericksoniana, puede utilizarse en psicoterapia en caso de requerirse-
      Los efectos negativos de los problemas que descontrolan el cuerpo, es verdad que asustan sobre todo cuando nunca ante se han sentido antes, pero muchas veces con el solo entender que nuestro cuerpo está reaccionando exageradamente y analizar la manera en que vamos a enfrentar y resolver el problema, es suficiente para que los efectos desaparezcan. En otros casos la respuesta corporal es una alarma que se prende para alertarnos de que no estamos haciendo lo suficiente para no tener problemas, por ejemplo, en el caso de tener miedo a los exámenes, habría que evaluar ¿Cómo estamos estudiando?, si existe algún problema de memoria o de aprendizaje, las causas que pudieran estar relacionadas al problema. En muchos casos el problema no es la falta de calma sino la ideas en las que se piensan y las creemos como verdades.
       Cuando un problema se presenta si miramos y exploramos ¿Cómo se construye?, ¿Qué nos dice para convencernos? ¿Qué nos ayuda a controlarlo o dejar fuera? ¿Qué estamos aprendiendo de nosotros al vivir con ese problema? ¿Qué necesitamos cambiar en lo que pensamos o en lo que hacemos? Esa recuperación de nuestro conocimiento y de la experiencia de vivir con algún efecto, cuando la hacemos presente y la reconocemos, nos permite conocer más cómo reaccionamos y lo que no nos ayuda y las posiciones y decisiones que nos ayudan a ir más allá de los problemas, nuestros propios saberes de vida.
     

lunes, 9 de marzo de 2020




   
AHÍ, MUJER 
Marta Campillo    DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, 8 DE Marzo

Ahí, donde la fuerza de tu espíritu
Trasciende la palabra
Ahí, donde demuestras en tu hacer la pasión por vivir

Ahí, donde se mantiene del ser la fortaleza
Ahí, donde lo que la esperanza nutre, se convierte
En empeño por ser

Ahí, donde la resistencia
Enseña la entereza
Ahí, donde la presencia
Muestra la solidaridad

Ahí, donde el apoyo
Alienta la hermandad
Ahí, está tu voz
mostrando compasión

Ahí, donde lo que crees
Inspira lo que haces
Ahí, donde lo que valoras
Motiva la creación

Ahí, donde tu mano amorosa
Estrecha el corazón
Ahí, donde la amistad
Es verdadera hermandad

Ahí, estas tu MUJER
Desde tu ser
Irradiando aquello contenido
En la esencia  de vivir

lunes, 24 de febrero de 2020





LA RIQUEZA IGNORADA
   Marta Campillo


   Muchas veces durante la época donde comenzamos a tener una idea más clara de quienes somos, cuando nos reconocemos como personas, pareciera que tenemos que estar sometidos al catálogo de evaluaciones. Hay muchas ideas acerca de lo que se debe ser, que socialmente circulan como parte de los discursos que sostienen ciertas ideas de belleza, de la capacidad, de la competencia o de la inteligencia. Socialmente estamos sujetos a la continua evaluación ¿Qué tan alto eres? ¿Qué tan clara u obscura tienes la piel? ¿Cuánto pesas? ¿Qué tan bonita o agraciada eres? ¿Qué tan simpática? Cualquier parte del cuerpo puede ser comparada y descalificada, ojos, dientes, nariz, pestañas, cabello etc.
     En fin, casi todos los atributos personales se pueden medir o valorar y al estar rodeados de esa valoración, puede ser que la hagamos nuestra y la retomemos como parte de nuestra propia valoración de nuestra autoimagen, la manera en que nos vemos y lo que concluimos de lo que nos falta o no tenemos o no nos gusta de nosotros mismos, de nuestro cuerpo o de la manera en la cual actuamos y como somos.   
    Cuando organizamos la experiencia vivida o lo que nos pasó al interactuar con otros, seleccionamos una parte de esa experiencia y otra parte de lo vivido, lo dejamos fuera, en la memoria y sin explicarla. Predomina la parte de la experiencia vivida o de la historia que se tiene alrededor del problema. Nos vemos a través de un juicio que mide la belleza, la capacidad y en el cual, generalmente se enfatizan cosas que no se pueden alterar. Por ejemplo, si una joven llega a la conclusión de que tiene las piernas "flacas", o la "nariz" pequeña o no tiene "cintura". Esa idea hace que una parte del cuerpo la defina como persona.  
     La valoración negativa de una parte de la persona o de su cuerpo, pareciera ocultar o filtrar, el resto de la identidad, lo cual hace que nos veamos solo a través de eso que estamos valorando como negativo. La persona puede ser buena deportista, o ser emprendedora e implementar proyectos, puede ir muy bien en la escuela y, sin embargo, menospreciarse a sí misma/o y no reconocer otras habilidades y conocimientos que la definen.
     El sufrimiento y dolor emocional producto de las conclusiones negativas alteran la vida, puesto que encierran a la persona en el desprecio de alguna parte de sí misma/o, que no se puede cambiar y esa infelicidad puede transformarse en depresión o en dificultad para relacionarse con los demás. Muchas veces es el dolor lo que lleva a la persona a cuestionar su manera de verse a sí misma y siente la necesidad de cambiar o dejar o abandonar esas creencias lacerantes de su identidad.
      Afortunadamente como la vida es multihistoriada, esto es, interactuamos en muchos niveles con muchas personas y relaciones, en las cuales, la manera de como somos y lo que creemos y lo que observamos de lo que hacemos, depende de las interacciones con las otras personas, lo que apoyen en nosotros, de lo que aprendemos y de las conclusiones a las que lleguemos acerca de nuestras habilidades y conocimientos. Así puede ser que en una interacción de competencia o rivalidad se prioricen las características físicas y ahí se creen la descalificación de otros atributos y capacidades. Pero en otros ambientes y relaciones, esas capacidades justamente permiten que la persona sobresalga. Esa riqueza de una persona que puede interactuar en múltiples ambientes y personas, que puede aprender y desenvolverse en diferentes ambientes y relaciones, dan la posibilidad de que lo que somos se vaya enriqueciendo en esa multihistoria.
      La persona se desenvuelve en cada relación, en cada situación con la posibilidad de dar y recibir experiencias de vida distintas. No nos comportamos igual ni en la casa, ni en la escuela ni con los amigos y de manera diferente con cada persona que tratamos. Somos como un caleidoscopio que mueve sus pedacitos con cada interacción y se van formando figuras diferentes y sigue siendo ese caleidoscopio con interacciones particulares y aprendizajes múltiples. Así, vamos acumulando la riqueza de todo lo que podemos aprender, dar y recibir y crear.
      Las ideas pueden pasar de ser una visión del mundo, a controlar lo que queremos y como nos vemos y valoramos. Así, llega el momento que hay que cuestionarlas para poder tomar la decisión de lo que queremos creer de lo que somos, la visión que preferimos tener de nosotros mismos, de nuestras posibilidades y de lo que podemos lograr en el futuro.
      Cuestionar las ideas negativas, se hace necesario para cicatrizar el dolor que producen cuando ofenden o dañan lo mas preciado para la persona misma, su integridad y su auto imagen. Así, abandonar y cuestionar las creencias derivadas de la valoración o de las expectativas que discriminan, permite que la persona escoja lo que quiere ser y en lo que quiere creer para sí misma y para sus relaciones con los demás. Aquella riqueza que está en las posibilidades de desarrollo y crecimiento, de sus conocimientos y habilidades de vida.     

miércoles, 19 de febrero de 2020




AMIGA
     marta campillo

ESCUCHAS MI TRISTEZA
CUANDO MI VOZ
EXPRESAR NO PUEDE
EL PESO DEL DOLOR

ESTAS AHÍ CUANDO
HAY QUE CELEBRAR
LA VIDA Y COMPARTIR
LA FELICIDAD

TU MAMO APOYA
LO MEJOR DE MI
AL DEVELAR LO QUE PUEDO Y LO QUE SOY

ERES CON TU PRESENCIA ÚNICA
VIDA, VUELTA SONRISA
Y ALEGRÍA CONVERTIDA
EN PASIÓN

LLAMARTE AMIGA 
ES VER LA CONEXIÓN 
QUE NACE EN EL NICHO 
QUE DE TU EXISTENCIA EMANA

REFLEJANDO TU LUZ EN LOS DEMÁS
AL COMPARTIR TU CALIDEZ
INSPIRAS EL AMOR 
POR LA VIDA Y LA AMISTAD

viernes, 7 de febrero de 2020





SI, PERO NO
marta campillo

      En muchas ocasiones en las relaciones que mantenemos, nos comportamos bajo una premisa que se articula por la idea: "sí pero no”; “si te quiero, pero no acepto como eres". Se trata de que cuando pensamos con dos premisas encontradas al mismo tiempo, que crean una propuesta contradictoria e irresoluble puesto que implican perspectivas opuestas y si tratamos de mantener y vivir de acuerdo con las dos, nos complica la posibilidad de entender que nos pasa, por que nos afecta tanto la confusión que se genera, no permite que evaluemos las consecuencias de estar en un lado o en el otro, y se sigue creando la ilusión de que se pueden mantener y vivir con los dos polos opuestos.
       Esta manera de pensar y de actuar es muy confusa, muchas veces no nos percatamos de que estas dos expresiones contrarias y juntas son una paradoja, o sea un planteamiento irresoluble de dos visiones contrarias en una misma relación. Una manera de pensar que no permite aclarar los problemas, o las relaciones, para poder entender loa manera como nuestras acciones sin querer mantienen los problemas, y además no vemos cómo podemos cambiar. Las paradojas son irresolubles si no nos ponemos de un lado o del otro, hay que tomar partido. Por ejemplo, si yo quiero bajar de peso y digo “si quiero bajar, pero no quiero hacer nada” estoy en una paradoja, aunque no lo diga. Luego entonces si no resuelvo estaré preocupada o viviendo mal sin poder cambiar. Por otro lado, si tomo una decisión y digo “sí quiero bajar” entonces hay que preguntarse ¿Cuál es el plan de acción? Tal vez, dieta, ejercicio, meditación y deporte o lo que ayude. Si digo “no quiero” bueno tengo entonces que estar consciente de las consecuencias del sobrepeso, posible enfermedad, no estar feliz con el estado del cuerpo y la autoimagen, deterioro de la movilidad y la capacidad física etc.
           Pensar en las consecuencias que el pensamiento paradójico tiene sobre la vida, y para la posibilidad de resolver problemas, nos permite desentrañar los obstáculos que esconden la realidad de los que vivimos. Cuando definimos las relaciones con los demás o con nosotros mismos desde la paradoja, nos encerramos en el sufrimiento. Muchas veces sucede eso en las parejas y sin decirlo se comienza a vivir aceptando cosas que no queremos, por ejemplo, te quiero, pero quiero tener otras parejas. ¿Cuál es la consecuencia de aceptar eso? No me quiero ir de la relación y terminarla pero, no me puedo quedar en la relación. Entonces si me quedo en la relación pero no me quedo a gusto a vivir bien. Para resolver hay que ponerse de uno de los dos lados. O me quedo y aprendo a que no me duela y a vivir así, o me decido a irme y dejar la relación en la que la persona no quiere o puede cambiar.
      No es únicamente darse cuenta de que hay situaciones con las que no podemos vivir puesto que no las podemos cambiar, sino que para resolverlas hay que tomar una decisión, si me pongo del lado del “sí quiero” ¿Eso qué implica? que tengo que hacer todo lo necesario para poder lograrlo. Si digo “quiero sacar 10 pero no quiero estudiar y hacer todo lo que me piden” las probabilidades de que eso pase son nulas. Si digo “sí quiero” y hago tareas, estudio, presento trabajos etc. Lo más seguro es que salga bien, que si pueda obtener lo que quiero. Y si digo “no” quiero hacer todo eso, me estoy poniendo del lado del no y tomo la decisión de no hago, tengo que pensar en las consecuencias de no hacerlo. Si digo “si quiero” pero no puedo tendría que explorar que dificultades tengo para aprender, para adquirir esa habilidad que me permita acceder a ese conocimiento, por ejemplo, clases particulares, o resolver algún problema neurológico, y buscar soluciones.
      La paradoja ciega ofusca, y confunde pues nos atrapa en la indecisión, en el empeño de querer mantener dos cosas irreconciliables y mantener los problemas que nos hacen sufrir. Darse cuenta de las maneras paradojales en que pensamos y en las que actuamos, nos permite que podamos decidir y darnos cuenta de con que cosas sí, podemos vivir y con cuales, aunque nos duela, no podríamos quedarnos y seguir manteniéndonos en esa relación o en ese estilo de vida. Así, para poder aclararnos acerca de lo que vivimos o los que nos pasa, cuando no podamos ver muy claro, podemos preguntarnos ¿Es esto lo que quiero hacer o así es como quiero vivir? ¿Qué si acepto y quiero de como vivo? ¿Y con que no puedo vivir? Si decido quedarme, tengo que hacer o aceptar las consecuencias de esa decisión. Si decido irme o salirme o no hacer eso con lo que no puedo vivir, a la mejor tendré un dolor momentáneo, pero aprenderé a tomar decisiones que me favorezcan, a no ponerme o a estar en situaciones de aceptar la injusticia. Aprender a rescatarse es una habilidad importante para salvaguardar la integridad.